Hoy es el primer día de un año nuevo, y hoy digo adiós. Adiós al año pasado. Adiós a sus malos ratos. Adiós a los huracanes, adiós a los apagones, adiós a los políticos incompetentes, a las universidades disfuncionales, a las inquietudes y a las inseguridades, a las oportunidades no aprovechadas, a los besos no dados y los “te amo”s no dichos, adiós a la gente que se fue, adiós a los malos recuerdos de noches intoxicadas, a los momentos que nadie quiere recordar. Este día comienza algo nuevo, una oportunidad para forjar un año mejor que el último, para ser una mejor persona que el tú que ayer murió. Así que hoy también digo hola. Hola al sol saliendo en la mañana, hola al potencial infinito de un día recién nacido, hola al cambio y lo inesperado, a los buenos tiempos que vienen, al rojo en lugar del negro, al tiempo que será pasado con gente querida, a la primera lluvia primaveral, a las risas y a los llantos que vendrán por una razón u otra, a vivir en este mundo mientras podamos.
