Kriptonita kantiana

    Tú me mataste, de una y sin saber o intentar hacerlo me dañaste la mente. No tomó nada más que verte entrar en tarima y me juquiaste porque tan pronto mis ojos cayeron en tu sonrisa encantadora, me enamoraste. Pero tan repentina como tu entrada, igual fue tu salida. Ahí entonces quedé yo, un perrito … Sigue leyendo Kriptonita kantiana