La tercera época del blog

Para los, las y les que no se dieron cuenta: No publiqué nada en todo abril. Me tomé una pausa muy necesaria, pues ya al final del 2020 estaba más sobrecargado de lo que supe cómo bregar del todo. Esa sobrecarga me acompañó hasta el fin de marzo y ya cuando comenzó el mes pasado, necesitaba un descanso. Pero ahora volví.

Como tan a menudo me pasa, no sé ni a quién le escribo, aunque al igual que siempre sospecho que es más a mí que a más nadie que me pueda leer. Ese es uno de los problemas que tengo con este blog, yo no sé cómo dirigirme hacia ustedes, usted, quien me lee. Muchas veces hablo de un “nosotros” en referencia al blog (¡Síguenos! ¡Coméntanos! ¡Léenos!) como si Libreta Roja fuese un equipo de personas escribiendo poemas pero la realidad es que soy yo. Libreta Roja es Gabriel Salavarría, publicando lo que yo creo digno de publicar. Mucho gusto.

Este mes que tuve libre, aunque ni tan libre, lo utilicé para adelantar trabajo en varios proyectos que estoy articulando en estos momentos, sin tener que preocuparme por la presión de dirigirme a un público. Cosa que suena mucho más dramática de lo que es, pero en ese mes sin “deadlines” tuve algo de tiempo para pensar en qué exactamente es lo que yo quiero de Libreta Roja.

En su comienzo, Libreta Roja fue una patada al trasero, para que yo de la manera más constructiva me obligara a mí mismo a mantenerme escribiendo con constancia luego de casi un año sin poner tinta a papel. Necesitaba caer en tiempo y crear la costumbre, por eso lo de publicar todos los lunes.

La Segunda Temporada del proyecto fue mi tiempo de experimentar. Llamado de apodo mi “periodo amarillo”, sirvió como una excusa y razón para salir del hoyo creativo en el que me encontraba y volver a encariñarme a las letras. Funcionó, pienso yo.

Eso dicho, creo que es hora de otro cambio. Las circunstancias en mi vida y en la manera en que escribo han cambiado. Ahora me encuentro en el precipicio de un gran número de proyectos (otra vez, perdonen los dramatismos) que espero poder compartir con ustedes próximamente. Mientras tanto, no tengo suficientes horas en el día para escribir el sinnúmero de cosas que ideo, así que ya no me hace falta un “deadline”; y entre esas ideas tengo variedad de abasto en tipo y contenido, así que no añoro la variación como lo hice en un tiempo. Entonces, lo que necesito de Libreta Roja ha cambiado otra vez.

Esto próximo, lo que llamaré la Tercera Época, será un espacio para reflexión, sin prisa ni presión. Quiero publicar menos pero que cada pieza sea lo mejor que pueda ser. Quiero sentirme, además de orgulloso de lo que publico, apasionado por lo que escribo en lugar de publicar por cumplir con un calendario. Quiero olvidarme de la fachada y enfocarme en el interior.

Esta época viene con cambios, el más importante siendo que ya no voy a publicar todas las semanas. Me gustaría poder dedicarle a cada pieza el tiempo que se merece. El próximo es un cambio de perspectiva. Cuando yo me dirija a ustedes, ya no va a ser de un “nosotros” royal, sino de un “yo” humilde. No tendré miedo a hablar directo a cámara y ser honesto con ella. El último cambio grande es en términos sociales. En el último año y pico, yo pasé mucho tiempo y esfuerzo intentando crecer mi “brand” en redes sociales, cosa que nunca me importó mucho en un comienzo. Lo hice porque pensé que tener muchos seguidores y mucha gente leyendo era lo que quería, pero a mitad de camino me di cuenta que no, que lo que realmente quería y quiero era y es crear un arte que me llene y llene a quien lo lea. Ya no voy a estar poniendo cosas en Instagram ni Twitter a menos que sea para notificar de alguna publicación nueva. Las redes serán una extensión del mismo blog, y yo no seré siervo del algoritmo, sino que haré lo mío y que la gente que llegue sean los que realmente quieran llegar.

Así que nada, eso es todo. Tal vez sea el efecto de la segunda dosis de la vacuna lo que me hizo escribir todo esto, pero no quita que sea como me siento. Disculpen lo dramático, pero así soy, ya lo deben saber si me llevan leyendo. Buenas noches, buenos días, buena gente.

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