La verdadera enfermedad
no es el virus.
Sí, vivimos una pandemia
bajo su sombra pero
esto era evitable, o
al menos no tuvo que haber durado tanto.
No, lo que hemos aprendido
o más bien re-
pues ya se sabía,
es que la verdadera enfermedad
no es el virus,
sino la ineptitud de la gente.
La verdadera plaga
no es invisible,
es el jóven que rompe
el toque de queda para salir a janguear,
y el viejo que no se pone la máscara,
es el boricua que viaja
porque el pasaje a Florida está a $30,
y el empresario que a ese precio lo rebajó,
es el gringo que viene
a escapar su cuarentena rompiendo la nuestra,
y el guardia que no le dice nada,
es el político que ignora
a la ciencia y a las noticias,
y el otro cabrón que cree que sabe más,
es todo aquel que aún no se ha dado cuenta
de que el mundo cambió
y que sigue actuando
como si aún no hubieran consecuencias.
No es la primera vez que digo esto,
ni fui el primero en decirlo,
lo más seguro sueno como un disco rayado
pero esto es una jodienda
y si no me quejo, creo que exploto.
