Walkman Walkie-talkies

Yo soy una persona nostálgica, tanto así que me frustra. Aunque creo que, de serlo, por menos que lo fuese, siempre sería causa de frustración. La nostalgia es una jodienda y serlo es sufrir por naturaleza. La palabra nostalgia, de acuerdo a nuestros amigos en la Real Academia Española, significa una tristeza melancólica originada por el recuerdo de una pérdida… o sea que literalmente trata de sufrir por recordar las cosas que ya no están. Al nostálgico, lo que se fue le sigue doliendo, tal vez más de lo que dolió cuando estaba.

Supongo que por ser nostálgico es que soy escritor. De alguna manera a través de ello me desenvuelvo dejando ir momentos que quisiera haber sabido que no se iban a volver a dar.

Yo me he metido en muchos problemas a lo largo de mi corta vida por echar de menos momentos y personas que jamás se pueden repetir y jamás se deben repetir, respectivamente. Pero hoy, en cambio, no es uno de esos días, hoy que me siento más adulto que nunca por más niño que aún sea, me encuentro echando de menos los viejos tiempos con mis mejores amigos con quienes ya ni hablo. Recuerdo las aventuras inventadas entre compañeros imaginarios versus enemigos invisibles; los palo espadas, sombrero cascos, walkman walkie-talkies, las sábana capas, silla carros, caja naves y el televisor ventana a aquellos mundos lejanos en los que nos perdíamos sin que nos importara por cuánto tiempo.

Te extraño, amigo, y me pregunto en dónde estás y qué haces en un día como hoy.

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