¿Qué quieres de mí ahora? ¿Otra vez, otra semana otro escrito? Pues aquí está… Sí, lo sé, me retrasé de la fecha límite y pido disculpas por ello aunque nadie me lo reclame; estaba muy ocupado pensando en qué escribir como para en realidad sentarme a hacerlo. Hay veces que el calendario es más cárcel que calendario, días tras día a día que obliga a uno a sobre extenderse al punto que quebrar se hace una inevitabilidad. Así que la lección que estoy intentando aprender, aunque tardía, es la de tomar un día allí y un día allá según sea necesario, la de aprender cuándo es necesario. Pero nada, ya regresé de mis pequeñas vacaciones que ni vacaciones fueron, revitalizado, al menos más que menos, al jornal y diario rayar de este diario colorado. Regresé así y no me hayas extrañado, aunque me hayas echado de más en vez de menos o ni te hayas dado cuenta de que me fui.
Así que pendiente, que aquí estaré, firmando y publicando.
