Encabronado estoy

Encabronado, no, encabronadísimo estoy. Con… sabrán las musas con qué. Con todo, supongo. Con los desnudos, desenmascarados absurdos allí fuera cegados a propósito al hecho de que el mundo ya ha cambiado. Con el aquí adentro que alocado me tiene, con sus tres paredes y el espejo que completa la celda. Encabronado estoy con el cabrón espejo, con el cabrón que me devuelve la mirada desde ahí dentro por lo mucho que he tenido que mirarlo. Estoy encabronado conmigo mismo por la misma pendejada de siempre. Aunque, por la misma línea, no es tanto conmigo si no con ese reflejo de un yo anticuado que me recuerda a mí en un pasado. Sí, estoy encabronado con ese yo difunto y desterrado que ha encontrado su hogar en mi sombra y me hace recordarlo cada vez que la veo, el inepto descorazonado que vivía en mariposarios vacíos sin saber que andaba matándose de vicio en vicio sin parar a pensar ni querer hacerlo.

¿Cómo es posible que yo haya sido tan imbécil? Me pregunto contando en ambas manos sin que me den los dedos los problemas que al sol de hoy me trae aquel supuesto yo como si me los debiera. Tal vez ese sea el caso. Por más que intente convertir mis cicatrices en obras de arte, aún suelen doler por las noches. No me quiero imaginar como lo deben las que habré causado que en algunos casos aún no habrán del todo cicatrizado. No me quiero imaginar nada de aquel pasado, pero a veces no puedo evitarlo.

Sí, tal vez quizás este sea un texto mal concebido y mitad cocido pero espero que escribirlo al menos signifique ya no soy quien cuyo facsímil odio. Tal vez quizás reconocerlo recalcado en tinta sea parte de aceptarlo; que todo está bien y que por más que sueñe de ello ya he despertado, que ya he aprendido y que por ende soy otro. Tal vez quizás este es uno con el que seguramente nadie más que yo se podrá relacionar, que no tiene esa apelación universal que algunas veces humildemente admito que se me atribuye, pero está bien, este es para mí. Bueno, para mí y para el, la o de cualquier manera que se identifique quien aún también esté encabronado con el yo de hace un par de años… Le faltaba mucho por aprender. Te prometo que le pesó aún al momento, y que murió arrepentido.

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