Embriagado estoy

Exhausto de opciones, habiendo intentado todo lo que se me ocurriera para combatir el aburrimiento abismal y abrumador que tanto me abraza en esta casa, decidí emborracharme. Eso es el buen comienzo a un mal cuento, y “a beber se ha dicho” se ha dicho tantas veces previo a tantas noches largas estrechadas hasta la madrugada vaciando botella tras botella buscando en sus fondos la respuesta de alguna pregunta aleatoria que quizás jamás se ha verbalizado sobrio y que mucho menos se va a encontrar al fondo de un trago. Eso, si es que un vaso de ron con un chin de jugo para colorearlo se puede llamar un trago. Pero ese no fue el caso esta vez… bueno, sí lo fue pero luego de una tal noche exhaustiva sin fin y sin razón durmiendo en la ducha acurrucado con una botella vacía, decidí que esa ruta no era sustentable.

Yo una vez oí a un hombre mucho más sabio que yo decir que los cuentistas le debemos al mundo absorber de todo tipo de cuento, todo lo que podamos hasta que no aguantemos más, “…hasta que nos sangren los ojos y se nos escapen de las cuencas…” Así que a eso me he dedicado. En lugar de emborracharme con venenos de distintos colores y sabores, mejor me embriago del arte del que siempre quise tener tanto tiempo para poder disfrutar. En los últimos meses, como si el tiempo se me acabara, he visto filmes como si fuesen el pan de cada día, he leído más de lo que había hecho en toda mi vida, he oído discografías enteras de músicos que ni tan siquiera sabía que existían, he vuelto a jugar videojuegos como cuando era jóven y dentro de ello me he sentido niño otra vez, he escuchado dramas radiales como si fueran bochinches del pueblo, he hablado con gente de quienes no oía en hace demasiado tiempo; he absorbido de todo un poco y a través de ellos me he reinvigurado. Hasta cierto punto dentro de ello me he escapado de aquí por más que permanezca dentro de las mismas cuatro paredes de siempre Que, si te soy sincero, no sé si llevo aquí atrapado seis meses o seis años o si fue que soñé el afuera y no existe cosa igual; y quizás sea que ya se me está saliendo la cordura por las cuencas en vez de los cuentos, pero tal vez sea que entre todo he encontrado alguna paz con el encierre.

Tenemos toda obra producida por todo ser humano a la palma de la mano y ahora, por más terrible que sea la razón, tenemos tiempo ilimitado. Espero que si tienes la dicha de poder estarlo utilizando, así sea viendo ese filme que llevas tiempo queriendo ver, estés encontrando la manera de no dejarlo perder.

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