En un mundo blanco y negro, tú eres una lata de pintura de pigmento resplandeciente. Con tan solo existir, manchas de manera permanente al mundo con la tinta de tu ser y lo haces ver mejor con cada gota de ti. Lo haces ver tan fácil, como coloreas el mundo con tu sonrisa cada vez que la sacas a pasear; digo, al menos así es que coloreas mis días. Supongo que de algo como lo que yo siento por ti es que vendrá el dicho sobre los lentes tintados rosados, porque tú te destellas a través de todo dentro y fuera de las líneas guías y opacas al resto de los colores, los haces ver sombríos. Tu llegada a mi vida fue como la llegada del color al cine, tan impactante y tan insuperable.
Yo solo espero seguir teniendo tus brochazos en mi vida, tus pinceladas en mi día a día, tus frotes en mi noche a noche.
