Omnipotencia en mi ortografía

Si yo tuviera omnipotencia en mi ortografía, si mis palabras se hicieran realidad sin que tuvieran que obedecer las normas de lo real, yo jamás soltaría la pluma.

Haría apuntes sobre lloviznas hacia arriba, anotaría cada vez que un cerdo vuele sobre mi cabeza con alas de hadas, escribiría un poema sobre el día que nevó en el Viejo San Juan y otro sobre la noche que hizo calor en los Himalayas, pondría a papel que las estrellas fugaces verdaderamente cumplieran deseos, contaría el cuento del mejor polvo de mi vida para que se de, me inventaría alguna razón para que me recuerden hasta el fin de la historia, describiría la superficie de la luna cubierta con tulipanes de colores tan vivaces que se vean desde mi casa, ubicaría el campo de girasoles más grande del mundo en mi patio, haría que se le entregue un ramo de rosas a todo aquel de este mundo que se encuentre llorando, guionizaría la llegada de una raza de extraterrestres amistosos hacia nosotros que se bajaran del cielo y se llevaran todas las pistolas que aquí hallen, dramatizaría la triunfada de un buen político que saque a todos los malos, es más diría que el nuevo gobernador fuera un cachorro para que al fin sea leal al pueblo, novelizaría el descubrimiento de algún elemento que cure cualquier virus o enfermedad, anotaría el acuerdo que acabe con las guerras alrededor del mundo, con un brochazo arreglaría los errores de mis ancestros y aseguraría la buena fortuna de mis descendientes, con un derrame de tinta haría que mi madre viva delante de una playa en la que haga sol todos los días, tal vez escriba un cheque a mi nombre que acabe en veinte ceros, o quizás veinte y uno, hablaría sobre como todo va a estar bien, y recontaría la vez que te besé por primera vez para poder revivir el recuerdo.

Supongo que eso es lo llamativo de la escritura, que nosotros los escritores podamos pretender que somos omnipotentes por el tiempo que estemos sentados frente al papel.

Que dentro de ello nacen mundos y mueren otros, que lo que decimos es ley para la gente que inventamos, que nadie nos puede decir que hacer dentro de nuestras libretas.

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