Si te tengo que volver a ver, no sé qué voy a hacer. La última vez fue y por poco fue demasiado, por poco quebro. Verte es tortura, aunque en realidad el problema no es verte, es verte y tener que quedarme callado. Pues tomas prisionera mi mirada, está bien, pero en el silencio en que lo haces es que tengo que sufrir esta muerte lenta y prolongada mirándote, siendo desgarrado por mis pensares al ellos no tener por dónde escapar ya que hablar no es una opción y escribir se queda corto. Y la verdad es que yo intento y trato no verte con estos ojos de enamorado pero es que ya están hechizados, tintados color rosado y por ello permanecen opacados de tal manera que solo aclaran cuando apareces tú delante de ellos.
Perdón, genuinamente, por las miradas escapadas y por las más pronunciadas, ninguna es intencional y si alguna pudiera evitar, lo haría.
