Kriptonita kafkiana

Una vez de me dijeron que las mujeres son mi debilidad. Por un tiempo, o al menos al momento, creí que era verdad. Pero, a través del tiempo, me he dado cuenta que no; mi debilidad no son las mujeres, es una mujer, eres tú. Eres tú, mi kriptonita kafkiana que me debilita tan absurdamente como una piedra verde a un kriptoniano, mi amor cortazeño que no dejo de encontrar en todos lados por más que intente no buscar, mi querer benedetiense que me responde del todo y de una sin yo tan siquiera saber la pregunta, mi dolor lorqueño que siento hasta en el mismo aire que inhalo, mi anhelo danteño que siempre querré de lejos, mi cuento shakespeariana que termina en tragedia. Si lees esto y no te hace sentido, es porque lo escribo sin pensar y porque en realidad que yo tampoco entiendo lo que pienso, hago el aguaje de hacerlo pero no lo logro. Lo único que sé es que eres todo, o al menos lo eras.

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