Madrid es una tarde en el metro.
La ciudad entera está
interconectada por ramas subterráneas,
venas acarriladas
que palpitan con vida metropolitana
y disminuyen distancias,
como un mapa plegado
que manipula el espacio
y coloca a dos lugares lejanos uno encima del otro.
Si uno se encuentra cerca
a una estación del metro,
que siempre es el caso,
está cerca de todo Madrid.
