Santorini es un paraíso
forrado de casas blancas y azules
rodeadas por playas.
En la islita griega
se guían carros convertibles
para que el sol te bese la cara,
que el viento te revuelque el pelo
y se lleve volando por el aire salado
las risas que emiten del auto.
En Santorini se bebe vino
antes de dormir
y se harta de comida buena
al despertar.
Un paraíso al sudeste de Atenas.
