Atenas es una contradicción continua.
El nuevo mundo y el viejo
conviven en cotidianidad.
Puestos de gasolina colindan
con templos de dioses griegos.
El Monte Olimpo queda
al cruzar la calle
de una pizzería barata.
Atenas es pasarle por delante
a los monumentos
más antiguos e impresionantes
cada vez
que sales a comprar condones.
