Roma es un como sueño,
o una canción de amor
congelada en el tiempo,
o un mundo fantástico
a través de una pintura
en la que siempre es verano.
Es casi demasiado perfecta,
con su música de fondo
y sus rayos de luz dorada,
increíble…
Tanto así
que temo volver
por miedo a dañar la ilusión.
