“Te amo”, frase que no significaba nada hasta anoche. Pues, ante el inminente adiós alagrimado que avanza hacia nosotros, aproximándose con más prisa cada vez, ahora es que aseguradamente puedo decir que yo nunca me he sentido así por alguien. Este peso en mi pecho cuando pienso en perderte es una sensación extraña para mí; y, por primera vez en mi vida, real-y-voluntaria-mente quiero ser tu caballero de armadura brillante en vez de pretender serlo hasta que te lleve a la cama porque esta vez eso no es lo más importante. Desde el día en que te conocí lo único que he querido hacerte es sonreir, ya sea eso desde la luna si ahí me encuentro. Esto será un adiós pero es por un tiempo, volveré y volveremos a beber cava bajo las estrellas para luego comernos uno al otro. Volveré.
