Corazón desahuciado

    ¿Cuánta tinta habrá en estas páginas? ¿Cuánta más podrán aguantar sin quebrar bajo tanta presión de la pluma sobre el papel? ¿Cuánta mierda podré yo hablar antes que tu curiosidad desvanezca y me dejes de leer? ¿Cuánta gente aún realmente me lee? ¿Entre ellos, se encontrará ella? Lo más seguro que no, pero es mejor así; por más que escriba de ella, es para mí más que nadie, es por sacar de mi cabeza los pensares que me hundirían si los dejo, para poco a poco lograr reparar mi corazón desahuciado. Quizás repito mucho lo que digo y aparento que aún sigo enamorado de alguna del coro de musas que oigo en las tantas de la noche, pero la verdad es que mayormente exagero, digo cosas lindas no para complacerlas sino para alejarlas de mí. El error que cometí fue dejarme seducir tan rápido tantas veces, de haber sabido que me iba a joder tanto, las hubiera mandado para buen sitio desde un principio.

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