Hay un mundo

    Hay un mundo diferente a este en el que tú y yo terminamos juntos, alguna versión distinta de esta cadena de momentos, alguna sucesión de eventos en la que al final aún durmamos en la misma cama. Hay una línea del tiempo alterna en la que al sol de hoy yo te llamo mía, la hay porque la tiene que haber; no es posible que en la infinidad de la relatividad del tiempo no haya alguna versión de este cuento con un fin alegre, y oye qué jodienda que el que vivimos haya terminado en uno de los tristes.

    Si pudiera hablar con el yo de ese mundo, le diría que nunca se deje preocupar por trivialidades, que disfrute la lluvia en vez de quejarse, que nunca pierda esperanza porque por más oscuras que se pongan las cosas, te tiene a ti para alumbrarle el camino. Le diría que te de todo lo que quieras, que te baje el sol y la luna sin que tengas que pedirlo, que te folle cuantas veces pueda en un día y te bese el doble, que jamás se queje de las boberías que haces y que cada vez que tenga la oportunidad te deje saber cuánto te ama. Le diría que haga todo lo que yo llevo todo este tiempo anhelando hacer. Que bello debe ser ese lugar, te juro que los días tienen que ser más largos y las noches más lindas, pues es un mundo hecho de sueños. Pero, de alguna manera es real… ¿no? Tiene que serlo… Hay noches que tras ojos enlagrimados lo veo dentro de mis ilusiones desveladas, casi como si lo pudiera tocar, como si lo estuviera mirando a través de una ventana… tiene que ser real.

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