Jornal jodido II

     Estoy pensando a mil millas por minuto, y tratar de procesar lo que mi cerebro imagina se dificulta más y más con cada segundo que paso en este sitio, este no-lugar que siento que me chupa todo tipo de motivación. Me quiero ir pa’l carajo porque hasta quemarme con las llamas del mismísimo se sentirían mejor que permanecer aquí y pasar otra hora en este aburrimiento inigualable. Pero, agradecidamente, no tengo que irme tan lejos. Mejor escape es aquel del sueño diurno, delirar mirando por la ventana hasta olvidar donde estoy sentado. Así que eso hago, y en estas páginas anoto todo lo que veo, en mis palabras me pierdo y aunque aparente que mi cuerpo siga ahí escribiendo, yo me encuentro explorando ciudades invisibles en tierras lejanas, reinos inventados por y para mí en donde no se oiga ni tenga que pensar en las inutileces desensoriadas que constantemente escupen en aquel sitio.

Deja un comentario