Errores estúpidos

    Éramos niños pendejos en aquel entonces. Jugando con fuego intentábamos forjar algo desconocido sin quemarnos las manos. Pero ambos salimos de ese cuento chino con quemaduras y cicatrices que decoran nuestra piel y nos recuerdan de los errores estúpidos que cometimos juntos. Hablábamos sin saber y corríamos sin primero haber aprendido a caminar, intentábamos follar sin primero saber cómo besar, era ridículo en realidad. En verdad yo miro atrás con asombro a esos días que nos decíamos “te amo” veinte veces corridas sin pensarlo y sin saber tan siquiera qué es el amor. Miro hacia atrás a prometerte el matrimonio sin saber que había que comprar un anillo. Miro hacia atrás a cómo sentía que el suelo se caía de por debajo de mis pies cuando te vi besando a otro. Pero la vida sigue aunque se acabe el mundo y no te culpo por nada, éramos niños jugando a ser adultos. Ahora no te he visto en años y ya no sé nada de ti además de mis recuerdos desgastados, y honestamente si te viera en el tren lo más seguro no te reconozco porque somos personas diferentes de lo que éramos cuando nos queríamos, de entre las cenizas de ese amor viejo florecimos como personas nuevas que jamás se volverían a enamorar. Te dejo entonces con un adiós y un mucho gusto.

Deja un comentario