Este aburrimiento abismal no hace mucho más que agilizar mi habilidad de hacer bailar mi bolígrafo sobre este papel vacío. Este vicio vitriólico que he desarrollado a través de mi tiempo libre me libera de la cárcel carnal conocida como la ‘vida real’. Así que así me escapo, aquí escribiendo sin pensar ni intentar hacerlo, simplemente dejo caer la tinta donde le complazca ocupar espacio sobre la hoja, y llega un punto luego de muchas comas que me olvido de los problemas impregnados en nosotros por el mero hecho de estar vivos. Entonces dentro de esta página me alejo de ellos, vuelo entre las nubes con los búhos, bailo de estrella a estrella con mujeres hermosas, visito planetas que los astronautas aún no han descubierto, y vivo dentro de ellos en mundos que el ser humano no ha visto donde no hay guerras y todo el mundo le hace el amor a quien ama y todo amor es verdadero. Estos son mis sueños, los cuales no vivo con los ojos cerrados mientras duermo pero deliro mientras miro por la ventana abierta de un salón de clases, son mis sueños y mis pensamientos sin filtro plasmados en primera plana en papel de impresora para que cualquiera los lea si le interesa. Reitero y cierro, estoy agradecido de este aburrimiento abismal que me brinda la oportunidad de emborracharme con el aroma de lirios en el viento infundido con aquel de café mañanero y tinta fresca sobre papiro. De ello es que logró sacar la inspiración que me permite crear algo fantástico desde mi lugar sencillo sentado en medio de lo cotidiano.
